jueves, 3 de octubre de 2013

Mas sobre el déficit

Hablaba sobre el déficit y la inflexible exigencia de los acreedores para que el Estado lo disminuya, comentaba también la peculiar forma de medir matemáticamente su importancia, pero detrás de todo esto hay una pregunta, ¿ es el déficit, intrínsecamente malo y por tanto indeseable ?.
Para poder decidir una respuesta, hay que desviarse a otras cuestiones e incluso hacer un pequeño recorrido histórico.
Cuando en el siglo XIX el ámbito occidental - predominante en el mundo - se configura materialmente en "economías de mercado" ( mas o menos libres ), amparadas en estructuras políticas liberales ( cuyo ideal son estados que no intervienen para nada en la economía ), ( aunque sean el elemento principal de presión sobre otros estados y sociedades, en favor de sus agentes económicos privados ); de una forma recurrente, se van produciendo crisis cíclicas, en periodos temporales irregulares y en buena medida de volumen y alcance cada vez mayores, así sería hasta llegar a la crisis de 1929, que durante décadas quedó como la mayor hasta que la que actualmente padecemos la haya hecho empequeñecer en muchos aspectos.
Todo ello condujo a que fuesen mas cada vez los que buscasen solución a estos problemas crecientes y recurrentes de las economías desarrolladas.
Para los economistas llamados "clásicos", no había que hacer nada y el "mercado" lo arreglaría todo de forma automática y eficiente, para ellos solo había que cuidar los grandes equilibrios dentro de su famosa igualdad:
                                        Q . P  = M. V
en la que:

  • Q es la cantidad de bienes y servicios que se ofrecen en el mercado
  • P los precios a los cuales se venden en equilibrio "Q"
  • M la masa monetaria ( dinero en sentido amplio ) con los que se compran "Q" en el mercado
  • V es la velocidad a que es intercambiado el dinero, ya que si bien sería necesario una cantidad de dinero N para comprar todo "Q", si cada unidad dineraria la usamos dos veces solo necesitaríamos N/2 y correspondientemente, cualquier otra fracción de N en función de cuantas veces intercambiásemos el dinero.
{ Esta igualdad tiene sus tres primeras magnitudes perfectamente cuantificables, lo que no pasa con la cuarta, a pesar de que es fácil de intuir, de aquí entre otras cosas, que sería mas propio quitar el signo de "igual" y sustituirlo por el de "aproximadamente" }.

Bajo la perspectiva de esta escuela, no había que hacer nada o casi, ante una crisis.
Tras de la convulsión de 1929, Keynes elaboraría una nueva teoría y propugnaría precisamente atacar las crisis estimulando la economía mediante déficit públicos, lo cual no quiere decir que admita los déficit de forma sistemática, sino que los presupuestos han de equilibrarse en función del pleno empleo y de una forma plurianual, de tal forma que fuese habitual el superávit por parte de la Hacienda pública en los ejercicios normales y cuando se entrase en recesión el Estado debería elaborar sus presupuestos con déficit para que el efecto multiplicador permitiese salir a la economía de la recesión. 
¿ Es esa la situación actual, por ejemplo en España ?, desgraciadamente no del todo, porque como ha sido habitual en nuestra historia a lo largo de los siglos ( con independencia del papel mundial que ostentásemos ), prácticamente siempre hemos tenido déficit y con ello también volúmenes crecientes de Deuda pública.
¿ Podemos adoptar otros tipos medidas ?. Tradicionalmente los gobiernos podían actuar sobre la economía de su país con:

  1. Políticas monetarias, ejecutadas por el banco central, en nuestro caso el Banco de España.
  2. Políticas cambiarias, permitiendo la depreciación de nuestra moneda  o su devaluación, en nuestro caso la peseta.
  3. Políticas fiscales, modificando las figuras fiscales, o sus tarifas, también entraría aquí la modificación de los aranceles.
¿ Que puede usar de todo esto, nuestro gobierno ?.


  1. El primer punto le está vedado porque la política monetaria ha sido cedida al Banco Central Europeo, que además por sus estatutos ( hasta ahora ), solo tiene encomendado el combate a la inflación y no a otros parámetros como pueda ser el paro, la asimetría en los tipos de interés a que los estados miembros se financian.
  2. El segundo punto tampoco puede usarlo, porque ya no tenemos una moneda propia ( lo cual en los años anteriores de bonanza, nos ha permitido financiarnos a tipos de interés muy bajos, pero ahora por contra nos encarece notablemente esa misma financiación ), ni que decir tiene que tampoco tenemos nada que decidir a la hora de una hipotética revaluación o devaluación del euro.
  3. En el tercer punto, es el único campo en que el gobierno puede actuar, excepto en el campo de los aranceles que ya no podemos aplicar a nuestros socios y que por acuerdos en la Organización Mundial del Comercio nos vemos impulsados mas bien en un sentido inverso, hacia su disminución, a pesar de que es conocido como incluso las empresas europeas y españolas hacen "dumping social" desde el Tercer Mundo.
Cual es entonces nuestra situación, pues la de un país con muy poco autonomía y que la poca que le queda se inutiliza por mor de la tradicional mala estructura de nuestras empresas, exiguos niveles de investigación en las mismas y alto grado de corrupción, tanto en las estructuras públicas como privadas

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