A estas cuestiones se les ha abordado desde la noche de los tiempos, con un "corpus de pensamiento" que evolucionado y desarrollado llamamos "hecho religioso", o mas singularmente, Religión.
Ignoramos de nuestros antepasados prehistóricos, ¿cual era su pensamiento?, por similitud con pueblos que hayan sido o sean contemporáneos nuestros, pero cuyo desarrollo técnico no haya rebasado apenas el de la Prehistoria, les hemos atribuido que:
- Nos parece seguro por los restos que nos han dejado, que ya se formulaban esas o parte de las preguntas que antes enumeraba.
- Que su respuesta estaría configurada y estructurada dentro del "animismo", o sea que personalizaban las diversas fuerzas de la Naturaleza -que no comprendían y temían-, y que intentaban congraciarse con ellas, mediante procesos mágicos.
También, a partir de un cierto momento, empezó a desarrollarse un pensamiento que no siempre buscaba respuesta a las preguntas anteriores, aunque sí muchas veces, pero la hacia prescindiendo del otro "corpus de pensamiento", la que ha producido en diversos momentos y con diversos actores, lugares e intensidades, diversos confrontamientos entre Ciencia y Religión o quizás mejor expresado si decimos "pensamiento científico de base racionalista y pensamiento religioso de base revelada".
A partir del siglo XVIII las ciencias basadas en la experimentación, comprobación y medida tienen un gran desarrollo y al mismo tiempo que algunos pensadores cuestionan de forma absoluta el "pensamiento religioso y la Revelación", otros empiezan a contemplar a Dios, como "el Gran Arquitecto del Cosmos", "la Razón última de todo", "la Ley Natural única que lo explica todo".
En nuestros días la evolución del saber matemático, nos ha dotado de unas herramientas tan poderosas, que nos han permitido desentrañar en buena parte, la estructura interna de la materia antes de haberla observado íntimamente. También hemos podido enunciar "leyes generales" que engloban y explican lo que antes contemplábamos como fenómenos aislados e independientes, hasta parece que estemos a las puertas de enunciar "una teoría única" que explique toda la materia.
Sin embargo y al mismo tiempo, esas matemáticas nos han puesto ante fenómenos inquietantes que ni sospechábamos y que tiran por tierra nuestra percepción de la realidad a partir de nuestros sentidos.
Sabemos que en muchas circunstancias nos es imposible conocer al tiempo dos variables de un mismo fenómeno, porque el hecho de ponernos a observarlo modifica su realidad.
Sabemos que además de la "materia" que conocemos, existe una "anti-materia", y que dentro del Universo que observamos, para que toda la realidad y el cálculo cuadren es necesario y seguro que exista -aunque no sepamos ni que es, ni como comprobar su existencia - una "materia oscura".
Por si todo esto no fuese suficientemente inquietante, las mismas "teorías sobre los números", nos han hecho tangible dos cosas:
- La existencia del "caos"
- Y que dicho "caos", aún siéndolo, también tiene un orden, que aún desconocemos.
- Que la razón tiene límites
- Que, la "poesía" o la "revelación", pueden haber enunciado hace siglos, por intuición o no sabemos como, enunciados sin base racional alguna, pero que han acabado por coincidir, (por lo menos en su expresión), con lo que ahora la "racionalidad" nos enfrenta como última frontera.
Luego los diversos "colectivos depositarios de la misma", la han compartido comunicando sus mensajes que se referían a:
- El origen de la especie humana y la justificación de su existencia. Venimos pues del barro, del maíz etc. y fuimos hechos por motivos diversos según cada cultura.
- Como debemos comportarnos, tanto en cuanto con "los dioses o el Dios", como entre nosotros.
- Habitual y normalmente la exclusividad de dicha "revelación", solo ella es cierta y las de otros pueblos, son falsas.
¿ Como puede ser que, los pueblos abandonados y aislados entre si hayan llegado a certezas en las leyes de la Naturaleza, (ejemplo que 2 + 2 en base 10 siempre es 4, o que todo cuerpo libre caerá hacia el suelo y sin embargo cuando se les ha dado "el conocimiento exacto emanado de Dios", no han podido mantener un enunciado unívoco y al contrario han enunciado principios opuestos e irreconciliables ?.
Como ejemplo y para que sea mas claro, veamos lo que tenemos mas cerca en nuestra propia cultura occidental y cristiana. No habían pasado ni 200 años de la muerte de Jesús, en cuanto los cristianos pudieron practicar públicamente su creencia, se enzarzaron en múltiples disputas teológicas que jamas resolvieron ni por la razón ni por sus "Sagradas Escrituras", así aparecieron monofisitas, monotelitas, arrianos, donatistas, macedonianos, y otros muchos, imponiéndose un grupo a los otros, solo por la fuerza represiva del Imperio Romano que había hecho del Cristianismo una religión de Estado. Y eso ha seguido hasta nuestros días, después de los Concilios Vaticano I (en el siglo XIX) y Vaticano II (en el siglo XX), ciertos grupos discrepantes se desgajaron.
Es indudable que cuando quienes se dicen "depositarios de la Revelación" , no pueden mantener la unicidad del texto que llaman "sagrado", es que una de dos:
- O los textos sagrados no lo son en realidad. Siendo realmente unos falibles y temporales textos humanos.
- O existe una imposibilidad natural e intrínseca de todo lenguaje humano que lo incapacita para poder expresar con total exactitud la palabra de la divinidad.
- Es quizás que la "Revelación" no se ha dado nunca a unos escogidos, sino que se está dando permanentemente a todos.
- Que no es fácil ni gratuito percibirla, que es necesario un gran esfuerzo, lo que hace que la mayoría no la intuyamos.
A lo mejor la Revelación está dentro de una esfera cuya superficie es un espejo, que está reflejando siempre la realidad material y espiritual de la Creación, es posible por eso que primero tengamos que tapar "el mundo exterior", para que no lo veamos reflejado, solo así podremos atisbar hacia el interior de la esfera, así desprendiéndonos del mundo y de nosotros mismos es cuando veremos algo y entonces aún nos quedará no olvidar que:
- Solo hemos visto una parte.
- Que nuestro lenguaje apenas puede contar parte de lo que hemos visto.
- Que a quien se lo contemos, quizás tampoco pueda aprehender la totalidad de lo que le digamos.
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