Hoy me voy a permitir la licencia por un momento, de soñar escribiendo.
Aquellos que por nuestra edad ya enfilamos ese periodo que eufemísticamente han dado en llamar "tercera edad", (una definición que esconde la falta de respeto hacia la senectud, que ha sido históricamente la base del progreso de la Humanidad), tenemos en la memoria los casos de atletas que vivían de su actividad deportiva, eludiendo la norma olímpica que entonces exigía la condición de "no profesional", para participar en las Olimpiadas, con empleos estatales ficticios en ciertos países, mientras que en otros la comedía se disimulaba bajo la capa de "becas o semejantes".
Coetáneamente, había una competencia feroz por el número de medallas y diplomas obtenidos, en cada Olimpiada, competencia que no era de los atletas, ni de las ciudades sedes de los Juegos Olímpicos, sino de los Estados.
Paralelamente cada edición era mas mastodóntica en sus instalaciones, y más aún en sus costes, no así en los retornos sociales que posteriormente pudiesen percibir los países organizadores.
Todo en conjunto, ha desvirtuado definitivamente el "espíritu olímpico", siendo la manifestación más nítida de eso, la evolución y extensión del "dopaje", en el cual muy curiosamente, mientras que se mueve con unas técnicas biológicas y bioquímicas muy sofisticadas, tanto en su acción como en su combate (éste siempre por detrás), las sanciones en los casos descubiertos, pueden ser duras con los deportistas, pero no lo han sido con los equipos humanos que tienen el conocimiento (ignorado de los deportistas) y que se han encargado de moverles en ese mundo irregular, inmoral y peligroso para su salud.
Y aquí ingenuamente y por un momento, me permito soñar proponiendo:
- Que los Juegos Olímpicos futuros, no sean organizados por un solo país (lo que ahora excluye de tal posibilidad a la mayoría, por incapacidad económica, hasta incluso por su pequeño tamaño, o su condición continental que les impide por si solos organizar las regatas náuticas), Imaginemos por un momento hacer la competición atlética en un país, los juegos de equipos aptos para hacerse al aire libre en un país vecino, los juegos de equipo o de deportes individuales que se ejecutan en pabellones cerrados, en otro y las competiciones náuticas y en general acuáticas en otro. Las inversiones de todos serían notablemente inferiores y por lo tanto al alcance de muchos países mas, pero es que además los Juegos volverían a ser en consonancia con su origen, una llamada a la paz y la cooperación entre vecinos.
- En unos Juegos organizados tal y como expongo en el punto anterior, todo podía ser más barato. Y aquí viene mi segunda ensoñación la de devolver la competición a los "no profesionales", poniendo en equilibrio y paridad el ideal olímpico de "más alto, más rápido, más fuerte", con la ausencia de prácticas no naturales, excluyendo de los Juegos el "dopaje" y la irreal carrera de "plus marcas".
Y aquí detengo mi sueño, puesto que solo es eso, en los siguientes Juegos habrá nuevas marcas olímpicas, (que en nada pensaran en la naturaleza de los atletas), nuevos estadios de futuro incierto y abultadas inversiones económicas, de recursos escasos que no se aplicaran a los fines socialmente mas justos e interesantes.
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