Esta semana - cuando era menos esperado - , celebradas las elecciones al Parlamento europeo y conocidos sus resultados, el Rey anunció su abdicación, { primero a través del Jefe de Gobierno y luego en una alocución pública por televisión }.
Inmediatamente se empezó a hablar del inicio de una nueva época política, por eso { aún dando por sentado que todo relevo de esta índole es significativo } me propongo en estas líneas hacer una comparación entre las dos sucesiones: la de Juan Carlos I tras Francisco Franco y la de Felipe VI tras Juan Carlos I.
SUCESIONES
COMPARADAS
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1975
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2014
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Lo primero que llama la atención, es que en 1975 a pesar de estar en un régimen de excepcionalidad, los teóricos así lo consideraban dado que para ellos el "caudillaje", era algo intransmisible aunque pudiera darse en momentos históricos diversos, no fue preciso crear ninguna norma para el momento, la sucesión estaba perfectamente prevista y regulada, por contra hoy, a pesar del articulado de la Constitución en sus 35 años de vigencia, nuestros políticos parece que no han tenido tiempo para legislar algo tan previsible y simple.
Cuando en 1975 se produjo la muerte de Franco, { que por su avanzada edad había nombrado un Jefe de Gobierno }, se había iniciado de manera pública una evolución política dentro del Régimen, { el llamado "espíritu del 12 de febrero"} que resulto muy tímida, pero permitió la formación de "asociaciones políticas dentro del Movimiento" { el nombre y concepto de "partidos políticos" era anatema }, así Arias Navarro {el jefe de gobierno que las propuso} fue inicialmente confirmado en su cargo por el Rey Juan Carlos, { que no asumió la jefatura de gobierno, en lo que de hacerlo habría sido una clara muestra involutiva }, mas tarde cuando fue manifiesta la incapacidad de Arias para avanzar en un sentido claro y tangible en la dirección marcada por el Rey, -que era asumida por mucha gente del Régimen, exigida por la oposición clandestina e ilegal, e indicada y apoyada por las potencias occidentales EE.UU., OTAN y el Mercado Común - Arias fue sustituido por Adolfo Suárez.
Con Suárez, el proceso de reforma política y democratización en línea con el mundo occidental, toma un rumbo claro, lo cual no quiere decir que fuese seguro ni irrevocable, sus acciones mas osadas y exitosas fueron:
- conseguir la aprobación por las Cortes de una "Ley de Reforma política", que fue calificada como "el harakiri de las Cortes franquistas" y permitió la formación de unas nuevas que tendrían el carácter de Constituyentes.
- la legalización de todos los partidos políticos, inicialmente excepto el PCE, pero enseguida incluso este también lo fue
- la reinstauración de los gobiernos autonómicos en Cataluña, { con el regreso del Presidente de la Generalitat en el exilio }, y la formación de un Consejo Vasco, ambas acciones entroncaban dichos gobiernos con la legitimidad republicana y en el primer caso incluso con la tradicional, lo que hacia de Josep Tarradellas no el tercer o cuarto presidente sino el número doscientos y pico; todo esto antes de que se hubiese elaborado una nueva Constitución.
Coetaneamente se avanzaba en la elaboración de una Constitución, que se redactaba sobre todo por pequeños comités interpartidarios, reunidos mas frecuentemente en restaurantes o domicilios particulares que en el hemiciclo parlamentario, no obstante las filtraciones a la prensa eran muy extensas, por lo que se tenía un conocimiento bastante amplio de como avanzaba, las posiciones de cada uno y como se alcanzaban acuerdos, fue la época del tantas veces elogiado "consenso", aunque muchas personas juzgaban { y el tiempo parece que les ha dado la razón }, que hubo mas "pasteleo" que "consenso".
En ese sentido, parece que buena parte de la oposición cuyo origen estaba forzosamente en la ilegalidad y que en buena parte se declaraba o era históricamente republicana, renunció o no se atrevió a imponer dicha forma de estado, o por lo menos a forzar un referéndum que lo decidiese, a cambio de asegurarse una vida legal dentro de un régimen democrático, aunque fuese monárquico.
Al final Suárez presento su dimisión al Rey y anunció la misma al país a través de la televisión, sin detallar los motivos pero diciendo que "no quería que su presencia al frente del gobierno, llevase al país, a que la democracia fuese nada mas que un mero paréntesis".
La sesión de investidura del nuevo Jefe de Gobierno { Leopoldo Calvo Sotelo, también de la UCD, el partido,-mas bien amalgama de grupos-, creado por Suárez }, se vio interrumpido por el asalto del Tte. Coronel Tejero Molina,, que hasta el día siguiente mantuvo secuestrado al Parlamento y el Gobierno cesante, por lo cual el Rey tuvo que encargar a los secretarios de los ministerios que formasen un "gabinete de crisis", que impidiese que nadie invocase un "vacío de poder", pasó así la noche del 23 de febrero de 1981, mientras se aclaraba que extensión tenía ese "golpe" y se conseguía desactivarlo. Es la acción que mas prestigio dio y ha dado al Rey, aunque también sobre la misma y su actuación planean algunas sombras.
Con Calvo Sotelo la UCD acelera su descomposición y en las siguientes elecciones casi desaparece, accediendo al gobierno Felipe González, al triunfar en las votaciones el PSOE con la primera mayoría absoluta de la democracia, se producía así una alternancia y empezaba un periodo de bi partidismo no declarado entre el PSOE y Alianza Popular luego convertida en Partido Popular, que llega hasta nuestros días, en que ambos partidos se han repartido gobiernos, instituciones, empresas públicas, etc. y muy probablemente eso, junto a la tenencia de mayorías absolutas y relativas muy amplias, ha traído la consecuencia que decía el viejo aforismo político: "el poder, corrompe, el poder absoluto, corrompe absolutamente", ha sido el reverso de la moneda, "cara = estabilidad / cruz = corrupción".
Todo este agitado y excitante periodo histórico sucede en una sociedad que desde antes de la muerte de Franco había visto como su acelerado crecimiento económico comenzado en los años 60 se había frenado, ante el impacto mundial de la "crisis del petroleo", posterior al boicot árabe tras la guerra del Yon Kipur; los últimos gobiernos de Franco, no fueron capaces de reaccionar y los primeros de la democracia intentarían hacerlo a través de lo que se llamaron los "Pactos de la Moncloa", en un gobierno de Suárez, acuerdos diseñados por el ministro de economía Fuentes Quintana y que vincularon a gobierno, partidos, patronal y sindicatos. Empezaron con ellos las reestructuraciones industriales { que se ampliarían con gobiernos posteriores }, y que llevaron aparejadas cierres de empresas y pérdidas de puestos de trabajo, para evitar la posible conflictividad social se arbitraron fórmulas con diversos nombres, "prejubilaciones, jubilaciones anticipadas, planes de recolocación { siempre fallidos }" etc.
Hasta aquí lo que podemos recordar de aquel proceso sucesorio de 1975.
Ahora en 2014, estamos ante una sucesión que debería de ser poco menos que rutinaria, sin embargo soterradamente no lo parece.
Algunos medios de comunicación han especulado esta semana, sobre los motivos de abdicar en este momento y han afirmado que la institución en su conjunto ha perdido popularidad y que el resultado de las recientes elecciones al Parlamento europeo, abren la posibilidad de que en unas siguientes elecciones generales, nuestro bi partidismo se hunda { en estas elecciones han perdido 5 millones de votos entre los dos, casi a partes iguales }, y que se formase una cámara con mas partidos, mas extremistas y con mayor dificultad para formar una mayoría gubernamental, y peor aún, que en la cámara pudiesen alcanzar o casi, una mayoría, partidos no favorables a la monarquía.
En la sucesión de 1975, el Rey tenía poderes que ahora con la Constitución ya no tiene, por lo tanto si entonces pudo liderar un proceso político de transformación, ahora no tiene herramientas para asegurar la propia institución que encarna, está a merced en ese sentido de los políticos.
Los políticos españoles de los últimos decenios, casi parcialmente desde la misma Transición, es cada vez mas manifiesto que no están a la altura ni de las circunstancias ni de la Historia.
Desde hace mucho tiempo al empezar cada nueva legislatura, se habla de la imperiosa necesidad de reformar el Senado, para que sea una auténtica "cámara territorial", pero nada se ha hecho, ni incluso desde el propio Senado, que ha manifestado el deseo de reformarse su reglamento para ser mas acorde con dicha finalidad territorial.
Con no menos antigüedad y reiteración han aparecido voces en la escena pública que reclamaban se subsanase la incoherencia de la vigente Constitución, cuando consagra la "no discriminación entre otras causas por razón de sexo" mientras articula la sucesión de la Corona en el artículo 57 con "la preferencia del varón a la mujer". Esta reclamación tomó mas fuerza cuando el Príncipe de Asturias iba a contraer matrimonio y cuando fue público que iba a tener descendencia, de lo primero ya se han cumplido diez años, de lo segundo por dos veces han sido mujeres; y los políticos han seguido sin hacer nada.
Suárez se enfrento al problema territorial incluso antes de elaborarse y aprobarse una constitución, cuando esta se aprobó, su artículo 2, garantizaba el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones, sin embargo después de 35 años, no se ha desarrollado esa distinción, mientras que se ha llegado a una competencia de estatutos e incluso a rechazar en unos lo que se admite en otros. Para acabar el lío, algunos estatutos de autonomía han acabado cercenados en el Tribunal Constitucional, mientras que durante su discusión alguna fuerza política ha llegado a promover públicamente el boicot a los productos y servicios de dicha comunidad, algo que ni en los momentos mas tensos de la Transición a nadie se le ocurrió.
Tanto para las elecciones generales como para otras, son muchas y desde hace tiempo las voces que reclaman que los resultados sin ser directamente proporcionales lo sean mucho mas que ahora, pero PP y PSOE que son los claros beneficiarios del actual sistema se aferran al mismo, con lo que incuban la inquina de los minoritarios que ahora parece que incluso con el sistema actual, podrían en breve plazo poner en peligro su monopolio.
Igualmente es monopolista la forma en que la ley obliga a difundir la propaganda en los medios de comunicación públicos, siempre en proporción a lo que las fuerzas candidatas obtuvieron en la elección anterior, lo que es un claro mecanismo que intenta mantener en el poder a los que ya lo ocupan.
Algunas fuerzas políticas que siempre se han proclamado republicanas, están haciendo campaña para pedir que un referéndum determine si la ciudadanía quiere una república o una monarquía. Frente a ellas los dos partidos mayoritarios se oponen, agarrándose a la Constitución y desafiando a las otras a que inicien el proceso que la misma arbitra para su reforma.
En principio esto garantiza en este momento la sucesión, pero puede ser una bomba de relojería bajo el trono, ya que el que el apoyo fundamental y mas visible venga de los dos partidos que han protagonizado en los últimos decenios el desprestigio de la política, podría arrastrar a la monarquía a un fin en paralelo con el del bi partidismo, que podrían decretar las urnas en unas próximas elecciones generales.
No hay que olvidar que otra vez, España se enfrenta a una sucesión en medio de una crisis económica, esta vez, también se inició en el exterior, pero aquí ha tenido sus propias raíces, que han hecho de la misma la peor, incluso de forma oficial tenemos unos niveles de desempleo mayores a los de cualquier país, el desmantelamiento de nuestra industria alcanza niveles de catástrofe; a pesar de las ayudas recibidas de la CEE en los años de bonanza, apenas en dos ejercicios fiscales { uno con gobierno del PP y otro del PSOE} se bajó el volumen de deuda pública, que en el transcurso del último quinquenio se ha doblado y está empezando a superar el PIB, con lo que se constituye en una losa para el futuro inmediato y a medio plazo
Paralelamente se han arbitrado mecanismos que reducen y reducirán las pensiones de toda la población, el empleo se ha hecho totalmente inestable, mas bien parece que lo estable es el desempleo, la educación primaria y secundaria se masifica, la investigación ve recortados sus recursos financieros, comenzando una emigración antes prácticamente desconocida, la de investigadores y profesionales.
Afortunadamente no se han producido graves estallidos sociales, pero no se puede ignorar que grandes partes de la población se hunden en un sentimiento de impotencia y desesperanza como colectividad y que otras pueden que se estén radicalizando, mientras que todas abominan en público y privado de los políticos.
Ante este panorama, tendremos que enfrentarnos colectivamente a la pregunta, ¿ monarquía o república ?, lo ignoro, pero vistos los apoyos y adhesiones mas notorias que estos días está recibiendo el próximo rey, lo único que puedo desear, es que pueda librarse de esa "jauría de monárquicos".
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