sábado, 9 de mayo de 2020

Preguntas para después de la pandemia

Preguntas para después de la pandemia

Las medidas  tomadas para frenar la propagación del virus "covid 19", han afectado globalmente a la economía de todos los países y han puesto contra las cuerdas a ciertos importantes sectores económicos, aquí me voy a plantear algunas de las muchas preguntas que todos nos hacemos.

Transporte colectivo <>Transporte individual
Cuando ante los momentos más graves se ha determinado la suspensión de la mayoría de las actividades, con la consiguiente disminución del transporte hacia los grandes núcleos urbanos y dentro de ellos, el resultado observado tanto por medidas satelitales como por otras locales, ha sido espectacular, con disminuciones de la contaminación atmosférica, no solo en zonas urbanas sino en espacios más amplios y también tanto en las capas "a ras de suelo" como en niveles mas altos,  a esto se une algo de lo que aún no se han hecho públicas mediciones, pero que toda la ciudadanía ha notado, la disminución de los niveles sonoros (algo que no solo afecta a los sentidos de la audición de los seres vivos, también contribuye al desgaste de los materiales de construcción). Son varias las ciudades que ante la experiencia forzosa se han planteado modificar, en un sentido de ampliar los espacios de exclusión para los vehículos a motor de combustión.
Ahora que en varios sitios se inician previsiones de volver a una actividad "normal", se recomienda preferir el transporte individual al colectivo, por permitir un aislamiento personal más estricto, si bien suponemos que acabaremos volviendo a primar el transporte colectivo. No obstante este es posible se enfrente a reestructurar su espacio interno útil, el caso más grave es el de los aviones, donde las compañías de "bajo coste", ya han manifestado su imposibilidad económica de operar si tienen que disminuir su capacidad útil, de lo contrario parece que esas compañías cerraran y las otras tendrán que aplicar precios que quizás vuelvan a hacer de los viajes aéreos "un lujo".

Tele trabajo<>Grandes oficinas
Una de las pocas actividades que las autoridades permitieron que siguiesen funcionando ha sido la bancaria, donde se han producido varios hechos contradictorios y en parte insolidarios, aunque la autorización gubernativa habría permitido dar servicio a la clientela y pública en general en todas las oficinas, las entidades bancarias (que desde hace décadas vienen presionando al público y a sus empleados para que hagan sus operaciones a través de internet, teléfonos móviles y cualquier otro artilugio semejante), han aprovechado para cerrar la mayoría de sus oficinas, enviar a sus empleados a sus casas, haciéndoles trabajar de manera precaria (equipos insuficientes), mientras que en los grandes inmuebles sede de sus órganos más sensibles (equipos centrales informáticos, conexiones internacionales interbancarias y con los diversos mercados bursátiles, de divisas y de otros valores) procedían a dividir sus plantillas y grupos separados para garantizar que el contagio en uno no impediría la operatividad del otro grupo. 
Se plantea así un interrogante extensivo a todos los grandes grupos trans nacionales, que poseen en las grandes plazas financieras rascacielos corporativos, de uso exclusivamente suyo, si aprovechando la vuelta de tuerca que han dado ahora, imponen en poco tiempo de una manera masiva el tele trabajo, ¿que será de esos rascacielos vacíos o casi vacíos?, es indudable que si a ellos no les sirven, tampoco lo serán para otras entidades semejantes, salvo que se les encuentre un muy rentable uso, podría  estar destinados a ser uno de los ejemplos de inversión despilfarrada. Y dando un paso más, podría la población de esos grandes centros urbanos capitalinos, desplazarse a un entorno próximo (entre 100 o 300 kilómetros, según las posibilidad de comunicación, ej. trenes de alta velocidad)  

Maximización del beneficio
En los últimos decenios, se ha producido por todo el mundo un proceso que comúnmente se ha llamado "globalización", a pesar de que tenemos ejemplos de globalización desde la misma prehistoria, cuando ya existía una "ruta del ámbar" que permitía  traficar con dicho productos que se encontraba en las playas del este del mar Báltico, y venderlo ventajosamente a los pueblos de lo que ahora es Grecia.
En realidad el proceso contemporáneo no trataba de colocar cualquier producto de cualquier parte del globo en cualquier otra, la que buscaba (incluso a costa de practicas absurdos energéticos y ecológicos) es la maximización del beneficio de una determinada corporación trans nacional, para ello actuaba sobre varios elementos:
  1. No producir su producto donde le fuese más barato, sino descomponer dicho producto en componentes y hacer cada uno de ellos donde fuese más económico, para luego trasladarlos a un punto de ensamblaje donde adquiere la condición de producto terminado.
  2. El elemento de más peso a la hora de ver el coste de producción es el coste laboral, por lo cual cada compañía ha tenido el incentivo de trasladar sus producciones donde los salarios y las obligaciones sociales hacia los trabajadores sean menores.
  3. Esa migración de "unidades productivas" les ha dado una ventaja añadida e inesperada, pensemos en una fábrica en un país europea desarrollado desde el siglo XIX, que ahora ha sido desmantelada y ha podido su terreno en algunos casos (no raros) recalificada como "suelo urbano", apto para construir viviendas, oficinas, complejos de ocio, cualquiera de ellos con notables plusvalías.
  4. Durante estos´tiempos, la baratura relativa del petroleo, les ha permitido despreciar los consumos innecesarios, pensemos por ejemplo en una empresa de construcciones metálicas ubicada originalmente en el triángulo entre Bélgico, Países Bajos y Alemania que recibía los componentes de otros fabricantes que estaban a su alrededor en un radio menor de 150 km. y comparemos con que ahora estará recibiendo los componentes por vía marítima desde Corea del Sur, China, Japón, Singapur y quizás alguno más, ¿cuantos cientos de miles de kilómetros de transporte extra hacen ahora?.
¿Qué ha sucedido con la pandemia?, pues que la cadena de suministros se ha cortado, haciéndolo además en casi todos los casos antes de que la pandemia afectase a los puntos de ensamblaje, donde además la miopía de los ejecutivos que no desde hace años han prescindido de mantener almacenamientos de repuestos o componentes (trabajando al día) les incapacitan para cualquier reacción, por pequeña que esta hubiese sido.
Ha quedado claro algo que cualquier "contable tradicional" sabía pero que los altos ejecutivos han preferido despreciar ignorándolo, que maximizar el beneficio de una empresa no es maximizar el beneficio de un ejercicio económico, o encadenar varios máximos seguidos, sino dotar a la empresa de los instrumentos eficaces para evitar pérdidas y obtener beneficios en circunstancias cambiantes. 

Asistencia geriátrica
En este caso no se plantea una antítesis, sino la certeza de que en muchos países considerados bien desarrollados, las entidades de asistencia a la ancianidad padecen muchas deficiencias, esta pandemia ha puesto en evidencia sus limitaciones sanitarias (dado que no son hospitales, a pesar de asistir a un colectivo que por su edad es natural que necesiten con frecuencia asistencia medica hospitalaria). Incluso cuando no tienen que enfrentarse a problemas de salud de sus usuarios, de una manera común cuando quieren hacer actividades que impliquen a todos, buscando la sociabilidad entre ellos, no pueden evitar el hacerlo por el nivel mas bajo, lo que hace que muchos se pueden sentir menospreciados al recibir un trato (amable y simpático) pero que les recuerda el que ellos mismos como abuelos dan a sus mas pequeños e inocentes nietos, casi bebes (incapaces de distinguir un cuento de una realidad), ya no quiero hablar de aquellas entidades que poseen grandes instalaciones, donde inevitablemente se producen masificaciones, con los efectos perniciosas de diverso tipo, psicológico, de cansancio de los cuidadores, o no digamos de aquellas instalaciones que regidas por instituciones con ideologías filosóficas o religiosas conocidas, claras y proselitistas, pueden llegar a tener bajo su cuidado a personas que toda su vida se han sentido opuestas a ellas, y no teniendo capacidad económica suficiente se ven en sus últimos días, presos psicológicos de algunas de las ideas o conductas que más habían rechazado a lo largo de su vida. 

Hay muchas posibles cuestiones a plantearnos, por hoy me ha parecido que estas, no demasiado mencionadas podían ser de interés, así que ahí las dejo, a la reflexión de cualquiera.

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