Las medidas de confinamiento social o de distanciamiento entre las personas en sus relaciones, han afectado drásticamente a la actividad económica mundial, pero sus efectos y las preguntas que provocan alcanzan todos los ámbitos.
Uno de los primeros efectos ha sido ver como se sustituían reuniones de ministros de la U. Europea por videoconferencias conjuntas entre ellos, también en los parlamentos nacionales se han realizado plenos válidos pero absolutamente anómalos, ya que la mayoría de los parlamentarios votaban de forma telemática (después de escuchar la sesión por el mismo sistema), mientras que solo unos pocos, los "portavoces" asistían y participaban de viva voz en la sesión.
Tomando este segundo caso y ciñéndonos al caso español, se plantean varias preguntas:
- Para qué nos sirven tantos parlamentarios si tanto en esta como en circunstancias normales, votan en grupo lo que su portavoz determina. A pesar de que la Constitución no recoge en verdad ese comportamiento, más aún cuando se producen elecciones los partidos presentan sus listas que no son votadas normalmente ni dentro del partido, ni tampoco se permite a los electores elegir entre los candidatos del partido, a pesar de que siempre los partidos presentan más candidatos de los que pueden salir elegidos. Además también es práctica no continúa pero si frecuente de que un partido presente al final de su lista a un candidato de mucho prestigio que ha manifestado su deseo de apartarse de la política activa, así el candidato no sale elegido, pero el partido consigue (por simpatía y prestigio del candidato) unos votos que no van a él sino a los cabeceras de lista, lo que moralmente es un fraude, por mas legal que sea. Sería pues obvio y económicamente deseable suprimir todos los parlamentarios que votan "en grupo y aborregadamente" y de los que el electorado no llega a conocer ninguna actividad, atribuyendo sus votos al "portavoz" y eliminando ese gasto (salarios, asistentes, material, dietas, gastos, etc.)
- En estas recientes asambleas parlamentarias de celebración telemática, hemos visto como se ha votado a través de "internet", algo que más de una vez, en diversos países (algunos ya lo hacen) se ha propuesto (abaratando los gastos electores, al hacer innecesarios los colegios y mesas electorales, el material de voto, la protección de dichos centros y agilizando hasta casi la inmediatez el cómputo), sin embargo ante esto se alzan unos terribles fantasmas: el fraude y la coacción. Hace apenas unos meses en el año 2019, ante la inminencia de unas elecciones regionales, un partido de poca antigüedad y muy orgulloso de defender las "libertades cívicas", opto por "fichar" a una destacada dirigente del partido que gobernaba dicha región, así lo hizo pero tuvo la sorpresa de que de sus filas otra persona se postulase para liderar la formación, fue necesario hacer unas "elecciones internas", que se organizaron telemáticamente, el día de la elección durante casi toda la jornada la votación era francamente favorable al fichaje del partido, hasta que muy avanzado el día, un técnico informático se puso en contacto con el otro candidato para informarle de hechos muy extraños, se hizo pública las razonadas dudas y el proceso se interrumpió y anula. Cuando se repitió al modo tradicional el resultado fue el inverso. Han pasado más de seis meses y ni el partido ni la Justicia han hecho público, ¿donde estuvo el fraude, cómo se hizo, quién lo hizo? , nada sabemos la ciudadanía, pero una cosa si es cierta, si temíamos que igual que grandes compañías son víctimas de ataques de delincuentes informáticos, ahora podemos estar seguros que un proceso electoral hecho por internet, está muy lejos de darnos las garantías en el momento y "a posteriori" de sus resultados, peor aún en colectividades poco numerosas la sola presencia del sistema puede coartar la libertad de voto, tanto como en una asamblea donde se vota a "mano alzada" y las minorías desaparecen o en una circunscripción corrompida y dominada por caciques que hacen su aparición de manera sutilmente coactiva en los lugares de votación.
- En el mundo empresarial también se han celebrado "Juntas de accionistas" de manera telemática o "Consejos de Administración y reuniones ejecutivas", aquí sobre todo los dos casos últimos son más simples, tanto que plantean directamente, ¿para que tener sedes corporativas en edificios singulares y enormes?, a los que hay desplazarse por avión u otros medios, y con esto enlazamos con el principio, las reuniones ministeriales, ¿de verdad serán necesarias a no muy corto plazo, cumbres ministeriales sectoriales o generales?..¿Como se podrá combinar la eficacia con la seguridad y la necesaria confidencialidad?.
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