La historia no se repite, pero frecuentemente reitera sus hechos, aunque nos parezcan absolutamente nuevos.
Estos días está en curso una negociación entre Grecia, {dirigida por su nuevo gobierno} y la zona euro de la U.E. {liderada por los mismos principios y casi personas que en los últimos tiempos}; la cuestión esencial es que Grecia ha recibido préstamos en cantidades ingentes, poniéndosele como obligación no solo devolverlos y pagar los intereses, sino además vender buena parte de los bienes que pueda tener el Estado griego y aplicar unas reformas sociales que han llevado a la depresión económica y la pobreza social.
Frente a esto el nuevo gobierno griego, {que manifiesta no querer salir del euro y cumplir sus obligaciones financieras}, se niega a seguir aplicando reformas en el sentido de los últimos años y pide una situación puente de varios meses { como primera medida } y una nueva y diferente negociación.
Parece algo nuevo, fruto de la globalización, pero en realidad la historia está llena de casos de insolvencias estatales, {lo que ahora es España padeció muchas, curiosamente la mayoría cuando era y quería seguir siendo una potencia}, más clarificador es fijarnos en las diversas que se produjeron en el siglo XIX, fue común que el deudor fuese un país que ahora llamaríamos del "tercer mundo" y el acreedor una gran potencia.
En esa tesitura se produjeron ocupaciones parciales o totales del territorio del deudor por parte del acreedor, que así por ejemplo se hacía con el control de sus aduanas y se quedaba con los derechos de las mismas, hasta cobrarse la deuda.
Siendo una injerencia absoluta, lo que se dio menos es la supresión total de la soberanía de aquel pueblo, {se respetaba así la estructura interna, bien es verdad que entonces la acción estatal incluso en las potencias, era muy menguada con respecto a la actual}, por contra ahora, se antepone el derecho de los acreedores {como absoluto y limitante de la soberanía, teniendo por tanto las ciudadanías que renunciar a cualquier voluntad que no pueda ser compatible con dicho derecho absoluto de los acreedores}.
Como ejemplo, no puedo por menos de recordar un caso del siglo XIX muy digno de tener en cuenta, en estos momentos.
En 1861 México, tenía litigios con Francia y Gran Bretaña, entre otros motivos por causa de los pagos impuntuales de su deuda. En España consciente o inconscientemente aún había muchas gentes en el ámbito del poder que no habían asimilado y admitido las independencias americanas.
Francia insto y lideró una expedición militar para poner coto a los actos mejicanos, en principio Gran Bretaña y España se adhirieron; sin embargo cuando llegaron las tropas allí, los británicos se apercibieron claramente de que Francia quería injerirse en la vida constitucional de México, así que llegaron a un acuerdo negociado. El general Prim {que mandaba el contingente español y estaba casado con una mexicana, emparentada con políticos del país} hizo otro tanto y tampoco los españoles participaron en lo siguiente.
Lo siguiente fue que los franceses, por el apoyo de sus armas, pusieron en México a un hermano del emperador de Austria, como emperador de México; empezando una guerra que solo terminaría con la pérdida progresiva del territorio dominado por los franceses, hasta que el propio emperador fue hecho prisionero, juzgado, condenado a muerte y ejecutado.
Así acabo aquella intromisión de un acreedor, que se creyó dueño de vidas y haciendas y legitimado para pisotear la soberanía de un pueblo.
La historia no se repite, pero . . . . . .
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