domingo, 17 de noviembre de 2013

Justas dudas de la Justicia

Entre las últimas semanas de octubre y noviembre han seguido apareciendo en los medios de comunicación, con frecuencia y desarrollo muy dispar, noticias sobre asuntos que juzgaba la administración de Justicia española.

Así, después de once años, casi en silencio, se hizo pública la sentencia sobre el naufragio del petrolero "Prestige" , y el episodio de contaminación costera que originó y se extendió por un amplio sector del litoral gallego con derivaciones menores por la costa cantábrica hasta algún puerto francés.
Sentencia: no se puede dictar veredicto de culpabilidad contra nadie. Tampoco el tribunal fue capaz de exigir indemnizaciones que sufragasen los enormes desembolsos y perjuicios que el accidente produjo.

Poco después, el juez mallorquín que tramita la instrucción sobre el caso Noos, viajo a Valencia para interrogar a diversos políticos en dicha ciudad, así lo hizo con la alcaldesa de la ciudad, pero no pudo con el ex presidente de la Generalitat y ahora diputado ( que en tal condición se acogía a efectuar su declaración por escrito ), sin embargo el juzgado no lo hallo, ni en su domicilio ni en otro lugar, posponiendo así la declaración, ¡ mas dilación al proceso ¡ ¿¿   ??.

También comentó la prensa, que un ex presidente de la República Federal Alemana, se iba a enfrentar en pocos días a un juicio por haber recibido obsequios que en su conjunto rondaban los 1.ooo euros. 
Al parecer la fiscalía le había ofrecido dado lo pequeño de la cantidad, llegar a un acuerdo extra judicial, a lo que el político se había negado, pues deseaba ser "públicamente juzgado", pues estaba seguro de su inocencia y espera obtener de forma igualmente pública, su declaración en tal sentido.

Todos estos episodios me hicieron recordar la vieja historia de la muerte de Sócrates.
El filósofo fue acusado ante la Asamblea de ciudadanos ateniense, de introducir dioses extraños y corromper así a la juventud, él se defendió  y fue declarado culpable por un muy corto margen de votos.
Según las leyes de Atenas él era quien tenía que elegir la pena a cumplir, que podía ser la "pena de muerte" o "una fuerte multa"; como no tenía dinero para lo segundo y se consideraba inocente, manifestó que la ciudad lo que tenía que hacer es pasarle una pensión, ante eso, los jueces se enojaron y la siguiente votación le condeno a muerte.
Sus amigos y discípulos ( muchos de ellos gente muy influyente ), le instaron a huir, aprovechando que el Tribunal manifiestamente no había tomado ninguna medida para impedirlo ( muy probablemente deseaba que huyese ), ante lo cual Sócrates, después de cenar con sus amigos e impartir su última lección, tomo por si mismo el veneno para cumplir la condena, pues tal como manifestaba, "las leyes deben ser cumplidas aunque sean injustas".

Todo lo anterior, tan  diferente entre si y tan separado en el tiempo, me lleva a pensar, ¿si no podemos tener justas dudas sobre nuestra Justicia? y ¿ que valor pueden tener nuestras leyes presentes ?, ¿ pueden hacer asumir entre nosotros la convicción de que hay que cumplirlas aunque sean injustas ?.

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