lunes, 31 de mayo de 2021

Presupuestos económicos

 Ya es muy antiguo que los gobiernos de los Estados, así como sus administraciones inferiores elaboren "presupuestos anuales", con una doble finalidad:

  • Planificar la actividad durante el siguiente año económico
  • Asegurar la disponibilidad de recursos económicos y garantizar el control de dichos recursos, en cuanto a la aplicación comprometida de los mismos.
En origen esta acción además de disciplinar y hacer previsible la administración, tendía a evitar los gastos excesivos, con las consecuencias primero de la producción de un "déficit fiscal" y luego la creación de una "deuda pública", sin embargo cada vez más y no solo por situaciones excepcionales, la producción de déficit y deuda se ha hecho común, ejemplo de ello es que la Unión Europea dicto primero normas al respecto a los miembros que quisiesen en su momento adoptar el "euro" como su moneda y luego ha obligado a cumplir con unos ratios de "déficit y deuda", sin embargo llegados a este punto cabe hacerse la pregunta de si son lógicos y justos no ya esos ratios, sino la presencia continua de "deuda, incrementada por nuevos déficit".
 Si contemplamos la deuda, vemos que la misma se emite en un momento y posteriormente durante cierto tiempo el Estado pagará un interés por ella a sus tenedores y en otro momento les devolverá ese préstamo recibido, por tanto el Estado recibió un capital que usó en un momento que llamaremos "N" y lo devolverá en otro momento que será "N+x", suponiendo que con el dinero recibido realice inversiones materiales, las disfrutaran los ciudadanos que viven en el momento "N" y algún tiempo posterior, mientras que solo lo pagarán los ciudadanos que vivan en el momento "N+x", que pueden disfrutar de la inversión o no. 
Parecería pues que este esquema solo puede ser justo si se benefician todos o por lo menos varias generaciones.
Hay aún otra pregunta tanto o más importante que la anterior, es la siguiente:
  • Es apropiado que los presupuestos sean anuales
En la vida actual, hay muchos aspectos que no pueden ser pensados, propuestos, aprobados y ejecutados en el corto espacio de un año, pensemos en muchas obras públicas, programas de investigación hasta aprovisionamiento de medios para la defensa, en todos estos casos y en otros, desde que se piensa en la necesidad hasta que esta es satisfecha pueden pasar varios años, por lo tanto es necesario que en todos los presupuestos anuales estas partidas cuenten con la seguridad de ver aprobadas sus partidas presupuestarias, pero esto no lo puede garantizar un presupuesto anual, ya que puede variar el equilibrio de fuerzas políticas de tal manera que lo admitido en un año no lo sería en otro, o lo sería en otro importe o cambiando la finalidad, con lo que se desvirtúa el programa, es obvio que en estos casos los presupuestos deberían ser "plurianuales"  o de una manera más radical no deberían existir los presupuestos anuales y en su lugar deberían combinarse presupuestos plurianuales vinculados a objetivos fijos y ya concretados, con presupuestos anuales residuales para aquellas partidas de previsión más corta (salarios etc.).
Por último querría hacer notar la inadecuación de medir tanto el "déficit como la deuda" como un porcentaje del  PIB Producto Interior Bruto, pienso que es inadecuado ya que el Estado en ningún momento dispone de la totalidad del PIB para hacer frente al servicio de la Deuda, por lo tanto, para ver el grado de peligro de insolvencia Estatal y de colapso que eso provocaría en la economía, deberíamos comparar esas magnitudes con el Total de Ingresos Fiscales, ya que son estos con los que cuenta el Estado para cumplir con sus obligaciones totales, entre las que está el Servicio de la Deuda (pago de intereses de la misma y amortización de la misma).

martes, 27 de abril de 2021

DEMOCRACIA {Problemas electorales}

 Si consultamos en el diccionario de la RAE el vocablo “democracia” encontramos acepciones como estas:

= Sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de representantes.

= Forma de sociedad que reconoce y respeta como valores esenciales la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.

= Participación de todos los miembros de un grupo o de una asociación en la toma de decisiones.

 Vemos por tanto que en este sistema de gobierno todos son o pueden ser sujetos activos, esto en el segundo de los casos nos crea una necesidad ¿Cómo elegiremos a los representantes de quienes no actúan directamente?, sea el método que sea debe cumplir con la necesidad de representar a todos los que delegan, además debe garantizar que aunque las decisiones sean la expresión de la voluntad mayoritaria, las opiniones minoritarias además de escuchadas es conveniente sean tenidas en cuenta, si no se quiere que el sistema se convierta en un inoperante “tapiz de Penélope”.

 Como la sociedad humana no es una sociedad angelical, no existe la solución única y permanente, por tanto, lo que debemos hacer es buscar el sistema que en cada grupo nos permita aproximarnos más al ideal ¿Cuáles son las opciones disponibles?, esencialmente dos:

El modelo británico donde cada circunscripción electoral elige un representante, resultando elegido aquel que recibe más votos, con independencia de cualquier otra circunstancia, vence por tanto la persona u opción más votada.

Con esta opción muchos de los electores, a veces la mayoría no tendrán representación, veamos un caso:

Abstención    30%

Opción A     20%

Opción B      19%

Opción C      18%

Opción D      13%

 Como se ve resultará elegida la opción A, sin embargo, las otras opciones han recibido el 50% de los votos, más del doble que el ganador, todas las opciones han quedado por debajo de la abstención y el total de electores no representados es el 80%, indudablemente tanto el ganador como las demás opciones no tienen un respaldo suficiente como para pretender ser los representantes de todos.

A este inconveniente se pueden añadir otras prácticas distorsionadoras, veamos un caso de EE.UU.

EE.UU. desde su fundación en el siglo XVIII es una entidad política federal, por lo tanto, está formada por la unión voluntaria de diversos estados (trece en origen), los cuales no tienen dependencia unos de otros, si tienen algunas figuras comunes como el Tribunal Supremo Federal y el Presidente.

El Presidente de los EE.UU. es elegido en unas fechas legalmente determinadas mediante el voto de toda la ciudadanía de todos los Estados, normalmente el candidato que más votos recibe es elegido como Presidente, casi siempre es así y eso cree mucha gente sobre todo fuera de los EE.UU., la realidad es que de vez en cuando ha resultado elegido no el más votado sino otro (la última vez fue con la elección de Trump, que tuvo casi 3 millones menos de votos que Hillary Clinton), ¿Cómo es posible?, la cuestión es que al Presidente de los EE.UU. no lo nombra el voto popular, sino un reducido grupo de personas que constituyen el llamado Colegio Electoral, el proceso en realidad funciona así:

En cada Estado la ciudadanía vota su candidato preferido, es el primer paso, según la legislación de cada Estado, se elige un número fijo de compromisarios electores (miembros del Colegio Electoral), que teniendo en cuenta los votos recibidos por cada candidato y la norma del Estado, ocurre una de dos cosas:

·         O bien todos los compromisarios serán votantes del candidato que ha recibido más votos

·         O los compromisarios se reparten entre los candidatos según los votos obtenidos

Terminadas las votaciones populares y oficiales los resultados de cada Estado y resueltas las demandas que pudiera haber, se reúne el Colegio Electoral y elige al Presidente.

Otra práctica distorsionadora común en EE.UU. (allí recibe el nombre de gerrymandering), es la de alterar la extensión y número de puestos elegibles de un distrito para beneficiar a una opción frente a otra.

El otro modelo es el proporcional, en él se intenta que la presencia de representantes en una cámara sea reflejo fiel de la voluntad y las opciones elegidas, no obstante, con esas condiciones estrictas, el resultado es la presencia de un gran número de opciones representadas, pero con un número ínfimo de representantes, el resultado habitual es una cámara muy fragmentada, con acuerdos muy variables de difícil logro y a veces también de difícil justificación, para impedir esa situación en muchos sitios la Ley Electoral determina que para entrar en la cámara es necesario un número mínimo de votos, por ejemplo el 5%, quienes lo alcancen tendrán representación aunque sea mínima y quienes no lo logren no tendrán ninguna presencia, eso hace que a veces alguna opción por un número mínimo de votos se quede fuera y sin embargo otras opciones, con menos votos pero concentrados en alguna circunscripción puedan tener representante, además el conjunto de “no representados” puede alcanzar un volumen muy importante, por ejemplo en las elecciones españolas al Parlamento de noviembre de 2019,  hubo 46 partidos que no alcanzaron representación, los dos mayores en esa situación tuvieron 226.469 votos y 34.306 votos, hay una gran diferencia entre ellos que se amplía con los demás excluidos, pero si nos fijamos en el que tuvo más votos de esos dos, resulta que tuvo más votos que 6 formaciones que sí tuvieron representación, en ese caso la mayor tenía 244.754 votos, la razón es que esas 6 opciones solo se presentaban en una parte del territorio, mientras que el excluido lo hacía en todas partes, así los primeros en realidad tenían en su zona porcentajes muy altos que les daban representación, cosa que no le ocurría al excluido, muy minoritario en todas partes.

También es común que se use al mismo tiempo otro mecanismo corrector, por ejemplo, en España, además de exigir un mínimo, las circunscripciones (provincias) que otorgan varios escaños los reparten entre las opciones, no de forma directamente proporcional a sus votos, sino con arreglo a la llamada Ley D’Hondt, eso hace que mientras en provincias muy poco pobladas con menos de 20.000 votos se pueda obtener un escaño, donde la población está más concentrada (Madrid, Barcelona, Valencia Sevilla, etc.) para lo mismo hacen falta no menos de 5 veces más votos, el resultado es un reparto que favorece sobre todo a las grandes formaciones sin eliminar del todo a las pequeñas, eso es lo que sucede en España, volviendo a las mismas elecciones el resultado fue:

Partido

Votos

% s/censo

Escaños

% s/escaños

PSOE

6.752.983

19,37

120

34,29

PP

5.019.869

14,40

89

25,43

VOX

3.640.063

10,44

52

14,86

U. PODEMOS

3.097.185

8,88

35

10,00

CIUDADANOS

1.637.540

4,70

10

2,86

ERC

869.934

2,49

13

3,71

MAS PAÍS

577.055

1,65

3

0,86

JxCAT

527.375

1,51

8

2,29

PNV

377.423

1,08

6

1,71

BILDU

276.519

0,79

5

1,43

CUP

244.754

0,70

2

0,57

C. CANARIA

123.981

0,36

2

0,57

BNG

119.597

0,34

1

0,29

NAVARRA Suma

98.448

0,28

2

0,57

P. REGIONALISTA C

68.580

0,20

1

0,29

TERUEL EXISTE

19.696

0,06

1

0,29

TOTAL

 

 

350

 

Como se ve los partidos más votados se benefician de un gran plus

Partido

Escaños en proporción directa

Escaños reales

Beneficio por Ley D’Hondt

PSOE

68

120

52

PP

50

89

39

VOX

36

52

16

U. PODEMOS

31

35

4

¿Pero cómo funciona la Ley D’Hondt?, supongamos una circunscripción en la que se disputan 3 escaños y se presentan 5 opciones, que obtienes los siguientes votos:

Opción A     66.000

Opción B      50.000

Opción C      28.000

Opción D      13.000

Opción E        8.000

 Confeccionamos la siguiente tabla de asignación:

 

1er escaño

2º escaño

3er escaño

Escaños asignados

Opción A

66.000

33.000

22.000

2

Opción B

50.000

25.000

12.500

1

Opción C

28.000

14.000

7.000

0

Opción D

13.000

6.500

4.333

0

Opción E

8.000

4.000

2.666

0

 En la primera columna hemos puesto los votos totales obtenidos (para el primer escaño), {votos divididos por uno), en la segunda (votos divididos por dos), en la tercera (votos divididos por tres), y así sucesivamente hasta completar tantos cocientes, en tantas columnas como escaños son elegibles. Una vez hecho se eligen los “cocientes mayores” hasta un número igual al de escaños elegibles, en este caso, los TRES COCIENTES MAYORES son 66.000; 50.000 y 33.000 de lo que resulta que la opción A tendrá 2 escaños por los cocientes 66.000 y 33.000 y la opción B tendrá 1 escaño por el cociente 50.000, mientras que el resto quedan sin representación.

                Este sistema es usado en muchos países de todos los continentes, en el caso español la distorsión es mayor que la provocada por el sistema D’Hondt, ya que al mismo se une, la disparidad de circunscripciones así el Congreso de los Diputados tiene ahora 350 escaños (puede oscilar entre 300 y 400), si se repartiesen por igual entre las provincias todas elegirían 7 diputados, sin embargo, por un lado, ninguna circunscripción puede tener menos de un mínimo y Ceuta y Melilla tienen 1 representante cada una cuando su población no alcanza las 90.000 personas, esa hace que obtener un escaño en provincias esencialmente rurales y de baja población sea numéricamente mucho más fácil que en provincias de gran concentración poblaciones.

                Frecuentemente tras elecciones en que una opción ha tenido un número de votos que la sitúan como la más votada, pero no le dan una mayoría absoluta, si no consigue gobernar sin impugnar las elecciones, acusa reiteradamente a las opciones menores que coaligan para gobernar, como “ilegitimas”, es una rabieta de mal perdedor como demuestra el que, si tiene ocasión en otra parte de hacer lo mismo, no considera que él está haciendo algo ilegitimo.

Para poder observar que lo de la “lista más votada”, bajo su apariencia de estricto respeto a la voluntad popular, oculta una buena dosis de hipocresía y una ansía de no soltar el sillón, vemos a continuación un caso hipotético, pero que sería incluso más democrático que lo habitual ya que lo imagino con listas abiertas hechas por los partidos, y lo he confeccionado suponiendo que no se usa la Ley D’Hondt y que por lo tanto cada opción tiene tantos escaños como proporción de votos ha recibido.

OPCION

 

Escaños

% votos s/el censo

Abstención

0

50%

UNION de ELECTORES

 

3

15%

ALIANZA de DERECHAS

 

1

5%

PP

 

2

10%

UNIÓN URBANA

 

1

5%

UNIÓN SOCIAL

 

2

10%

UNIÓN POPULAR de IZQUIERDAS

 

1

5%

TOTALES

 

10

100%

 Observaciones:

·                    La acción más realizada por los electores ha sido la ABSTENCIÓN que suma tanto como todas las demás opciones, el 50% del censo.

·                    La opción más votada ha sido la UNIÓN de ELECTORES con el 15%

·                     El conjunto de las opciones que siguen a la más votada la superan ampliamente, 35% frente a 15% en votos y en escaños igual 7 a 3

·                     Hay tres opciones posibles de gobierno

A) UNIÓN de ELECTORES (3 escaños),

B) ALIANZA de DERECHAS más PP (3 escaños),

C) UNIÓN SOCIAL más UNIÓN POPULAR de IZQUIERDAS (3 escaños)      

en todos los casos la decisión la tendría la UNIÓN URBANA que solo tiene 1 escaño

Además, hay otra opción ideológicamente más difícil y matemáticamente invencible, que es la unión de todos contra la opción más votada.

Si por Ley, la opción más votada tuviese que gobernar, el gobierno sería de la UNIÓN de ELECTORES, y lo sería con carácter irrevocable, por muy manifiestamente mal que lo hiciese nadie le podría quitar el gobierno, esto tendría dos consecuencias:  PRIMERA sería inútil la presencia de todos los demás escaños ya que su única opción sería el “derecho al pataleo”, sin consecuencia alguna y SEGUNDA estarían dadas todas las condiciones que hicieron afirmar a MONTESQUIEU en el siglo XVIII que “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Llegados a este punto es obvio la legitimidad de las coaliciones, pero también que los actores de las mismas (según el grado de disparidad natural entre ellos) se enfrentan a la responsabilidad de tomar un punto de bifurcación que lleva por un lado a la inmoralidad irreversible y por otro a la esencia de la civilidad, a través de la política.

Queda hablar un último elemento que en cualquier democracia puede anular opiniones y girar hacia opciones extremas, se trata de las votaciones públicas, habitualmente realizadas en asambleas y ejecutadas por el procedimiento de mano alzada, curiosamente son habituales en pequeñas comunidades en la Confederación Helvética (el país con la democracia más equilibrada y próxima al modelo ateniense), siendo más comunes por ejemplo en asambleas de trabajadores, en procesos de negociación de reclamaciones sociolaborales, en ellas si existe una opción claramente mayor, los minoritarios pueden sentirse intimidados y ocultar su verdadera voluntad, adhiriéndose a la mayoría (sin compartirla) o absteniéndose.

 En términos históricos ha habido otros sistemas de constreñir la expresión de la voluntad popular, cuando después de la Revolución francesa, en el siglo XIX se organizan algunas democracias representativas estas restringen el voto, con el llamado “voto censitario”, que consistía en dar el derecho al voto solo a quienes tenían un nivel determinado de renta y/o  patrimonio, después de largas luchas el derecho al voto se iría ampliando, primero disminuyendo la exigencia censitaria, luego anulándola, después rebajando la edad mínima para poder votar y por último concediendo el derecho al sufragio también a las mujeres.