Si consultamos en el diccionario de la
RAE el vocablo “democracia” encontramos acepciones como estas:
= Sistema político en el cual la soberanía
reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de representantes.
= Forma de sociedad que reconoce y respeta
como valores esenciales la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos ante
la ley.
= Participación de todos los miembros de un
grupo o de una asociación en la toma de decisiones.
Vemos por tanto que en este sistema de
gobierno todos son o pueden ser sujetos activos, esto en el segundo de los
casos nos crea una necesidad ¿Cómo elegiremos a los representantes de quienes
no actúan directamente?, sea el método que sea debe cumplir con la necesidad de
representar a todos los que delegan, además debe garantizar que aunque las
decisiones sean la expresión de la voluntad mayoritaria, las opiniones
minoritarias además de escuchadas es conveniente sean tenidas en cuenta, si no
se quiere que el sistema se convierta en un inoperante “tapiz de Penélope”.
Como la sociedad humana no es una
sociedad angelical, no existe la solución única y permanente, por tanto, lo que
debemos hacer es buscar el sistema que en cada grupo nos permita aproximarnos
más al ideal ¿Cuáles son las opciones disponibles?, esencialmente dos:
El modelo
británico donde cada circunscripción electoral elige un representante,
resultando elegido aquel que recibe más votos, con independencia de cualquier
otra circunstancia, vence por tanto la persona u
opción más votada.
Con esta opción muchos de los
electores, a veces la mayoría no tendrán representación, veamos un caso:
|
Abstención 30%
|
Opción
A 20%
|
Opción B 19%
|
Opción C 18%
|
Opción D 13%
|
Como se ve resultará elegida la opción A, sin embargo, las otras opciones han recibido el 50% de
los votos, más del doble que el ganador, todas las opciones han quedado por
debajo de la abstención y el total de electores no representados es el 80%,
indudablemente tanto el ganador como las demás opciones no tienen un respaldo
suficiente como para pretender ser los representantes de todos.
A este inconveniente se pueden añadir otras
prácticas distorsionadoras, veamos un caso de EE.UU.
EE.UU. desde su fundación en el siglo XVIII es una
entidad política federal, por lo tanto, está formada por la unión voluntaria de
diversos estados (trece en origen), los cuales no tienen dependencia unos de
otros, si tienen algunas figuras comunes como el Tribunal Supremo Federal y el
Presidente.
El Presidente de los EE.UU. es elegido en unas
fechas legalmente determinadas mediante el voto de toda la ciudadanía de todos
los Estados, normalmente el candidato que más votos recibe es elegido como
Presidente, casi siempre es así y eso cree mucha gente sobre todo fuera de los
EE.UU., la realidad es que de vez en cuando ha resultado elegido no el más
votado sino otro (la última vez fue con la elección de Trump, que tuvo casi 3
millones menos de votos que Hillary Clinton), ¿Cómo es posible?, la cuestión es que al Presidente de los EE.UU. no lo
nombra el voto popular, sino un reducido grupo de personas que constituyen el
llamado Colegio Electoral, el proceso en realidad funciona así:
En cada Estado la ciudadanía vota su candidato
preferido, es el primer paso, según la legislación de cada Estado, se elige un número fijo de compromisarios electores
(miembros del Colegio Electoral), que teniendo en cuenta los votos recibidos
por cada candidato y la norma del Estado, ocurre una de dos cosas:
·
O bien todos los compromisarios serán votantes
del candidato que ha recibido más votos
·
O los compromisarios se reparten entre los
candidatos según los votos obtenidos
Terminadas las votaciones populares y oficiales los
resultados de cada Estado y resueltas las demandas que pudiera haber, se reúne
el Colegio Electoral y elige al Presidente.
Otra práctica
distorsionadora común en EE.UU. (allí recibe el nombre de gerrymandering), es la de alterar la extensión y número de puestos
elegibles de un distrito para beneficiar a una opción frente a otra.
El otro modelo es el
proporcional, en él se intenta que la
presencia de representantes en una cámara sea reflejo fiel de la voluntad y las opciones elegidas, no obstante, con
esas condiciones estrictas, el resultado es la presencia de un gran número de
opciones representadas, pero con un número ínfimo de representantes, el resultado habitual es una cámara muy fragmentada,
con acuerdos muy variables de difícil logro y a veces también de difícil
justificación, para impedir esa situación en
muchos sitios la Ley Electoral determina que para entrar en
la cámara es necesario un número mínimo de votos, por ejemplo el 5%,
quienes lo alcancen tendrán representación aunque sea mínima y quienes no lo
logren no tendrán ninguna presencia, eso hace que
a veces alguna opción por un número mínimo de votos se quede fuera y sin embargo otras
opciones, con menos votos pero concentrados en alguna circunscripción puedan tener representante,
además el conjunto de “no representados” puede
alcanzar un volumen muy importante, por ejemplo en las elecciones españolas al
Parlamento de noviembre de 2019, hubo 46 partidos que no alcanzaron representación, los dos mayores en
esa situación tuvieron 226.469 votos y 34.306
votos, hay una gran diferencia entre ellos que se amplía con los demás
excluidos, pero si nos fijamos en el que tuvo más votos de esos dos, resulta
que tuvo más votos que 6 formaciones que sí
tuvieron representación, en ese caso la mayor tenía 244.754 votos, la razón es que esas 6 opciones solo se presentaban en
una parte del territorio, mientras que el excluido lo hacía en todas partes,
así los primeros en realidad tenían en su zona porcentajes muy altos que les
daban representación, cosa que no le ocurría al excluido, muy minoritario en
todas partes.
También es común que se use al mismo tiempo otro
mecanismo corrector, por ejemplo, en España, además de exigir un mínimo, las
circunscripciones (provincias) que otorgan varios escaños los reparten entre
las opciones, no de forma directamente proporcional a sus votos, sino con
arreglo a la llamada Ley D’Hondt, eso hace que mientras en provincias muy poco
pobladas con menos de 20.000 votos se pueda obtener un escaño, donde la
población está más concentrada (Madrid, Barcelona, Valencia Sevilla, etc.) para
lo mismo hacen falta no menos de 5 veces más votos, el resultado es un reparto
que favorece sobre todo a las grandes formaciones sin eliminar del todo a las
pequeñas, eso es lo que sucede en España, volviendo a las mismas elecciones el
resultado fue:
|
Partido
|
Votos
|
%
s/censo
|
Escaños
|
%
s/escaños
|
|
PSOE
|
6.752.983
|
19,37
|
120
|
34,29
|
|
PP
|
5.019.869
|
14,40
|
89
|
25,43
|
|
VOX
|
3.640.063
|
10,44
|
52
|
14,86
|
|
U. PODEMOS
|
3.097.185
|
8,88
|
35
|
10,00
|
|
CIUDADANOS
|
1.637.540
|
4,70
|
10
|
2,86
|
|
ERC
|
869.934
|
2,49
|
13
|
3,71
|
|
MAS PAÍS
|
577.055
|
1,65
|
3
|
0,86
|
|
JxCAT
|
527.375
|
1,51
|
8
|
2,29
|
|
PNV
|
377.423
|
1,08
|
6
|
1,71
|
|
BILDU
|
276.519
|
0,79
|
5
|
1,43
|
|
CUP
|
244.754
|
0,70
|
2
|
0,57
|
|
C. CANARIA
|
123.981
|
0,36
|
2
|
0,57
|
|
BNG
|
119.597
|
0,34
|
1
|
0,29
|
|
NAVARRA Suma
|
98.448
|
0,28
|
2
|
0,57
|
|
P. REGIONALISTA C
|
68.580
|
0,20
|
1
|
0,29
|
|
TERUEL EXISTE
|
19.696
|
0,06
|
1
|
0,29
|
|
TOTAL
|
|
|
350
|
|
Como se ve los
partidos más votados se benefician de un gran plus
|
Partido
|
Escaños
en proporción directa
|
Escaños
reales
|
Beneficio
por Ley D’Hondt
|
|
PSOE
|
68
|
120
|
52
|
|
PP
|
50
|
89
|
39
|
|
VOX
|
36
|
52
|
16
|
|
U. PODEMOS
|
31
|
35
|
4
|
¿Pero cómo funciona la Ley
D’Hondt?, supongamos una circunscripción en la que se disputan 3 escaños y se
presentan 5 opciones, que obtienes los siguientes votos:
|
Opción A 66.000
|
Opción B
50.000
|
Opción C
28.000
|
Opción D
13.000
|
Opción E 8.000
|
Confeccionamos la siguiente tabla
de asignación:
|
|
1er escaño
|
2º escaño
|
3er escaño
|
Escaños asignados
|
|
Opción A
|
66.000
|
33.000
|
22.000
|
2
|
|
Opción B
|
50.000
|
25.000
|
12.500
|
1
|
|
Opción C
|
28.000
|
14.000
|
7.000
|
0
|
|
Opción D
|
13.000
|
6.500
|
4.333
|
0
|
|
Opción E
|
8.000
|
4.000
|
2.666
|
0
|
En la primera columna hemos
puesto los votos totales obtenidos (para el primer escaño), {votos divididos
por uno), en la segunda (votos divididos por dos), en la tercera (votos
divididos por tres), y así sucesivamente hasta completar tantos cocientes, en
tantas columnas como escaños son elegibles. Una vez hecho se eligen los
“cocientes mayores” hasta un número igual al de escaños elegibles, en este
caso, los TRES COCIENTES MAYORES son 66.000; 50.000 y 33.000 de lo que resulta
que la opción A tendrá 2 escaños por los cocientes 66.000 y 33.000 y la opción
B tendrá 1 escaño por el cociente 50.000, mientras que el resto quedan sin
representación.
Este
sistema es usado en muchos países de todos los continentes, en el caso español
la distorsión es mayor que la provocada por el sistema D’Hondt, ya que al mismo
se une, la disparidad de circunscripciones así el Congreso de los Diputados
tiene ahora 350 escaños (puede oscilar entre 300 y 400), si se repartiesen por
igual entre las provincias todas elegirían 7 diputados, sin embargo, por un
lado, ninguna circunscripción puede tener menos de un mínimo y Ceuta y Melilla
tienen 1 representante cada una cuando su población no alcanza las 90.000
personas, esa hace que obtener un escaño en provincias esencialmente rurales y
de baja población sea numéricamente mucho más fácil que en provincias de gran
concentración poblaciones.
Frecuentemente
tras elecciones en que una opción ha tenido un número de votos que la sitúan
como la más votada, pero no le dan una mayoría absoluta, si no consigue
gobernar sin impugnar las elecciones, acusa reiteradamente a las opciones
menores que coaligan para gobernar, como “ilegitimas”, es una rabieta de mal
perdedor como demuestra el que, si tiene ocasión en otra parte de hacer lo
mismo, no considera que él está haciendo algo ilegitimo.
Para poder
observar que lo de la “lista más votada”,
bajo su apariencia de estricto respeto a la voluntad popular, oculta una buena
dosis de hipocresía y una ansía de no soltar el sillón, vemos a continuación un
caso hipotético, pero que sería incluso más democrático que lo habitual ya que
lo imagino con listas abiertas hechas por los partidos, y lo he confeccionado
suponiendo que no se usa la Ley D’Hondt y que por lo tanto cada opción tiene
tantos escaños como proporción de votos ha recibido.
|
OPCION
|
|
Escaños
|
% votos
s/el censo
|
|
Abstención
|
|
0
|
50%
|
|
UNION de
ELECTORES
|
|
3
|
15%
|
|
ALIANZA
de DERECHAS
|
|
1
|
5%
|
|
PP
|
|
2
|
10%
|
|
UNIÓN
URBANA
|
|
1
|
5%
|
|
UNIÓN
SOCIAL
|
|
2
|
10%
|
|
UNIÓN
POPULAR de IZQUIERDAS
|
|
1
|
5%
|
|
TOTALES
|
|
10
|
100%
|
Observaciones:
·
La acción más realizada por los electores ha
sido la ABSTENCIÓN que suma tanto como todas las demás opciones, el 50% del
censo.
·
La opción más votada ha sido la UNIÓN de
ELECTORES con el 15%
·
El conjunto de las opciones que siguen a la más
votada la superan ampliamente, 35% frente a 15% en votos y en escaños igual 7 a
3
·
Hay tres opciones posibles de gobierno
A)
UNIÓN de ELECTORES (3 escaños),
B)
ALIANZA de DERECHAS más PP (3 escaños),
C)
UNIÓN SOCIAL más UNIÓN POPULAR de IZQUIERDAS (3 escaños)
en todos los casos la decisión la tendría la UNIÓN
URBANA que solo tiene 1 escaño
Además, hay otra opción ideológicamente más difícil y matemáticamente invencible,
que es la unión de todos contra la opción más votada.
Si por Ley, la opción más votada
tuviese que gobernar, el gobierno sería de la UNIÓN de ELECTORES, y lo sería
con carácter irrevocable, por muy manifiestamente mal que lo hiciese nadie le
podría quitar el gobierno, esto tendría dos consecuencias: PRIMERA sería inútil la presencia de todos
los demás escaños ya que su única opción sería el “derecho al pataleo”, sin consecuencia alguna y SEGUNDA estarían dadas
todas las condiciones que hicieron afirmar a MONTESQUIEU en el siglo XVIII que
“el poder corrompe y el poder absoluto corrompe
absolutamente”. Llegados a este punto es obvio la legitimidad de las
coaliciones, pero también que los actores de las mismas (según el grado de
disparidad natural entre ellos) se enfrentan a la responsabilidad de tomar un punto de bifurcación que lleva por un lado a la inmoralidad irreversible y por otro a la esencia de la civilidad, a través de la
política.
Queda hablar un último elemento
que en cualquier democracia puede anular opiniones y girar hacia opciones
extremas, se trata de las votaciones públicas,
habitualmente realizadas en asambleas y
ejecutadas por el procedimiento de mano alzada,
curiosamente son habituales en pequeñas comunidades en la Confederación
Helvética (el país con la democracia más equilibrada y próxima al modelo
ateniense), siendo más comunes por ejemplo en asambleas de trabajadores, en
procesos de negociación de reclamaciones sociolaborales, en ellas si existe una
opción claramente mayor, los minoritarios pueden sentirse intimidados y ocultar
su verdadera voluntad, adhiriéndose a la mayoría (sin compartirla) o
absteniéndose.
En términos históricos ha habido
otros sistemas de constreñir la expresión de la voluntad popular, cuando
después de la Revolución francesa, en el siglo
XIX se organizan algunas democracias representativas estas restringen el
voto, con el llamado “voto censitario”, que
consistía en dar el derecho al voto solo a quienes tenían un
nivel determinado de renta y/o patrimonio, después de largas luchas el derecho al voto se iría ampliando, primero disminuyendo la exigencia censitaria, luego
anulándola, después rebajando la edad mínima para poder votar y por último
concediendo el derecho al sufragio también a las mujeres.